Japón

Alojamiento tradicional en Kioto y Palacios Imperiales

1. Salida de Osaka y llegada a Kioto.

Después de un fabuloso día en Nara, nos dirigíamos hacia la antigua capital japonesa, para disfrutar de nuestro primer alojamiento tradicional en Kioto.

Visitar Kioto en bici
Típica callecita de Kioto.

Aquella mañana aún no sabíamos que íbamos de camino a una de nuestras ciudades favoritas de Japón. Y es que, para los que nos gusta la tradicional imagen japonesa, la antigua capital nipona lo ofrece todo. Entrañables alojamientos, impresionantes templos y monumentos, restaurantes típicos que te incitan a no dejar de comer, y gente maravillosa. Todo rodeado de naturaleza al más puro estilo japonés.

Cerca del Palacio Imperial de Kioto, el Marutamachi Bridge.
El río Kamo y Kioto este de fondo, desde el puente Marutamachi.

Para nosotros, un sueño hecho realidad. Además, teníamos muy claro que queríamos un alojamiento tradicional en Kioto.

Llegando al Machiya Kyoto Shogoin, en Kioto.
Al final de esta calle estaba nuestro alojamiento, el Machiya Kyoto Shogoin.

Así que, impacientes, salimos prontito del apartamento de Osaka para llegar cuanto antes a nuestro siguiente destino. En la estación de Tennoji, cogeríamos el tren de la línea Osaka Loop Line hasta la estación de Osaka, para, a continuación, subirnos al tren de la Tokaido-Sanyo Line hasta la estación de Kioto. También se puede ir en Shinkansen (tren bala) desde la estación de Shin-Osaka. El trayecto Osaka-Kioto dura menos de 1 hora, sin importar cual de las 2 opciones elijáis. Nosotros aprovechamos el trasbordo entre trenes para comer algo.

HyperDia Tennoji - Kioto
Trayecto desde Tennoji (Osaka) hasta Kioto. Generado con HyperDia

 


atencion¡Atención! Una de las normas que tendréis que cumplir si no queréis que los japoneses os miren mal, o si queréis sentiros como un nipón más, es no comer durante el viaje en tren. Esto se aplica únicamente a los trenes de ciudad, siendo la excepción los Shinkansen. Por lo tanto, si viajáis en uno de estos rapidísimos trenes, sentiros libres de comer a vuestro antojo (recomendamos los Eki Bento, buenísimos).

Otra regla de oro de los trenes es no hablar por teléfono y no alzar mucho la voz. Los japoneses os lo agradecerán y reconocerán que el occidental es un buen turista que se preocupa por las costumbres del país del sol naciente.


 

Ya en la estación de Kioto, es interesante dar una vuelta por el Tourist Info de la segunda planta. Los empleados tienen un buen nivel de inglés, o al menos los que nos atendieron aquella vez, por lo que podréis informaros sobre itinerarios, horarios de templos, excursiones a las afueras de la ciudad, o sobre el Kyoto One-Day Pass. Aunque aquí podéis consultar toda la información sobre este billete, os contamos los puntos más importantes que tendréis que tener en cuenta. El ticket cuesta 500 ¥ y permite subir, de manera ilimitada, a cualquier bus durante un día. A partir del tercer viaje se rentabiliza este pase, puesto que el precio de un trayecto en bus sale por 230 ¥. Una cosa de la que nos dimos cuenta tarde es que el billete NO tiene por qué utilizarse el día de su compra.

Canal Higashi Horikawa, Nijo-jo.
El canal Higashi, cerca del Castillo Nijo, es una buena opción para dar un paseo.

El Kyoto One-Day Pass se activará con el primer uso, y tal y como dice su nombre, tendrá validez durante ese día. Lo mejor que podéis hacer es comprar unos cuantos tickets, según vuestro itinerario, eso sí, en el mismo Tourist Info, ya que, a pesar de poder adquirirlos en cualquier autobús de la ciudad, no suelen contar con mucho stock y se agotan. ¡Pero tampoco compréis más de la cuenta! No os devolverán el dinero aunque el billete esté sin utilizar. Desde nuestro punto de vista, el bus es el medio de transporte ideal para Kioto debido a las pocas estaciones de JR presentes en la ciudad. ¡Así que no tengáis miedo, y disfrutad de las calles kiotenses desde el asiento del autocar!

Parque del Palacio Imperial de Kioto desde el bus.
Contemplando un parque desde una parada de autobús.

Y ahora, la llegada hasta nuestro alojamiento tradicional en Kioto, el espectacular Machiya Kyoto Shogoin. Optamos por ir hasta la estación de metro Shichijo, a 10 minutos a pie de la Kyoto Station. ¡Ojo, el JR Pass no incluye los billetes de metro! Así que sacamos un billete simple y nos subimos al tren.

Tras bordear el río Kamo en dirección norte, salimos del metro en la estación Jingu Marutamachi. Desde aquí, llegar hasta el ryokan nos llevó media hora.

Calles de Kioto durante el momiji.
Zona residencial en el noroeste de Kioto.

El paseo se puede hacer en menos tiempo, pero al ser nuestro primer contacto con una zona residencial de Kioto, nos parábamos en cada esquina embobados. Sucumbimos al encanto de las casitas, de los comercios, de los colegios y de los incontables templos, santuarios y altares de la zona. Nos sentimos protagonistas de alguna de las películas de Hayao Miyazaki. Finalmente llegamos al Machiya Kyoto Shogoin. Nos recibió el simpático dueño de este complejo tradicional, el señor Nagano (Nagano-san en japonés). Es muy atento y amable, y nos explicó, en el mejor inglés que hemos escuchado en Japón, todos los detalles del alojamiento.

Ryokan en Kioto. Machiya Kyoto Shogoin.
La entrada de nuestro alojamiento, una de las casas del Machiya Kyoto Shogoin.

2. Un alojamiento tradicional en Kioto.

Alojamiento tradicional en Kioto.
Alojamiento tradicional en Kioto.

Cuando reservamos este alojamiento jamás pensamos que sería uno de nuestros favoritos de todos los que hemos estado en Japón (el balneario del último día encabeza la lista). Como hemos comentado antes de llama Machiya Kyoto Shogoin, es una casa tradicional en Kyoto, en una calle pequeñita y tranquila. Es como estar en un cuento, Tenía hasta un mini altar para lavarte antes de entrar a la casa. Eso sí, por dentro, es la casa más tecnológica que hemos vistos nunca. De hecho, tuvimos que pedirle ayuda al dueño (que vive en la casa de al lado) porque a pesar de que tiene indicaciones en inglés, por ejemplo en la lavadora, había cientos de botones repartidos por toda la casa que no teníamos ni idea de para lo que servían.

alojamiento-tradicional-en-kioto
Pequeño jardín zen en nuestro alojamiento

Todo lo que os describamos es poco. Tiene:

  • Un salón-comedor enorme, un recibidor bastante grande, una cocina, un aseo y un baño, un cuarto con lavadora y patio interior, y en la planta de arriba dos habitaciones muy amplias.
  • Suelo radiante en toda la casa
  • Humidificadores
  • WC modernos, de los automáticos con chorros, música, calefacción…
  • Cafetera Nespresso con cápsulas incluidas
  • Ofuro (Baño japonés que consiste en una ducha donde te lavas y a continuación una bañera donde puedes relajarte una vez que estás limpio, incluye las sales de baño)
  • Lavadora y secadora. Incluyendo todo lo necesario para lavar la ropa, detergente, suavizante…
  • Todo los amenities eran de marcas muy conocidas, gel y champú de L’oreal, detergente de Ariel…
  • Wifi gratuito en toda la casa
  • Tiene un pequeño jardín japonés en un patio interior.
  • Pequeña entrada para dejar las zapatillas y luego pasar al recibidor con las chanclas que te proporcionan
  • Para comer te sentabas en el suelo y metías los pies en un agujero que había debajo de la mesa, y dentro había calefacción extra.
  • La casa tiene dos plantas, en la de arriba hay dos dormitorios con suelo de tatami y futones. La capacidad máxima de la casa es de 6 personas, aunque la reservamos entera para nosotros.
  • Tiene bicicletas que puedes utilizar de forma gratuita, un plus increíble para moverte por Kioto.
  • En la cocina tenías más de lo necesario, hasta una olla especial para hervir el arroz.
WC japonés.
Panel de control del WC. ¡Pura ciencia ficción! 😂

Estamos seguros que se nos olvidan cosas, pero resumiendo, es una experiencia única. Vivir como un local en kioto, con tu bici para poder moverte por la ciudad. Estuvimos muy cómodos y nos dió mucha pena abandonar esa casa. De hecho, la segunda vez que fuimos a Kioto intentamos reservarla, pero ya estaba ocupada. Tenemos pensado ir una tercera vez, y vamos a volver a intentarlo. Si estáis interesados aquí os dejamos un descuento de 15€ para vuestra reserva.

3. Vuelta en bici por el Palacio Imperial de Kioto.

Nagano-san nos informó de que tenía bicicletas que podríamos utilizar libremente. No nos lo pensamos dos veces. Elegimos un par de estas y nos pusimos a pedalear. Nuestra meta eran el Palacio imperial y sus jardines. Nos sentimos muy cómodos en este medio de transporte. Y es que Kioto es perfecta para ser visitada en bici. La mayoría de sus habitantes dispone de una y es de los vehículos más utilizados de la ciudad. Esto hace que los conductores de automóviles vayan siempre con cuidado, respetando al ciclista. Os podréis divertir al mismo tiempo que recorréis largas distancias rápidamente. ¡Muy recomendado! Nosotros tenemos algunas anécdotas inolvidables que ya os iremos contando.

Alquilar bicis en Kioto.
¡En bici por Kioto!
Excursiones en bici por Kioto.
En este tipo de callecitas es muy seguro ir montado en bici.

Llegamos al recinto del Palacio Imperial y nos dimos cuenta de lo enorme que era. ¡Menos mal que íbamos en bici! Nos habría llevado mucho tiempo realizar un recorrido general a pie. Si queréis disfrutar al 100% la visita a este parque, tendréis que reservar con antelación un guía. Sin el acompañamiento de este, no se puede acceder al interior del recinto del Palacio Imperial de Kioto ni al del Palacio Imperial de Sento. Esta es la página oficial desde donde podréis programar vuestra visita. Nosotros sabíamos que no nos daría tiempo, por lo que decidimos dejarlo para otra ocasión y disfrutar únicamente de los jardines.

Visitar el Palacio Imperial de Kioto.
Entrada al edificio principal del Palacio Imperial de Kioto.
Palacio Imperial de Kioto durante el momiji.
Elenita camuflada en los jardines del Palacio Imperial de Kioto.

De tanto pedalear nos empezó a entrar hambre. Habíamos visto en Facebook que cerca del Palacio Imperial había un restaurante dónde servían ramen con… ¡fuego! Eso había que ir a verlo, pero sobretodo, a probarlo.

Puertas del Palacio Imperial de Kioto.
Saliendo del Palacio Imperial de Kioto por uno de sus pórticos.

4. ¡Fire ramen!

Desde la puerta sur del Kyoto Imperial Palace, avanzamos por la calle principal hacia el oeste y en pocos minutos nos encontrábamos delante del Menbakaichidai, conocido también como el Fire Ramen. Tal y como indican en su página web, es un restaurante pequeño, local y algo antiguo (sí, tal cuál 😂).

Comer ramen original en Kioto.
¡Fire Ramen! ¡La técnica secreta de los fideos ígneos!

Los chefs nos preguntaron si queríamos comer ramen de fuego servido en la barra, o si preferíamos ramen normal en mesa. Íbamos en busca de espectáculo, por lo que nos sentamos en la barra. Los cocineros son muy amables y nos explicaron los diferentes menús que podíamos elegir.

Elegimos un ramen de fuego para cada uno. Nos hicieron gracia los carteles que hablaban de uno de los chefs. Habían cosas escritas como que no nos dejásemos intimidar por su serio semblante, que él había nacido así y no lo podía remediar, pero que era muy feliz preparando ramen ígneo. Fue muy divertido.

fire-ramen-kioto.png
¡Alucinando con nuestro Fire Ramen!

Tras picar unas gyozas, el show llegaba a su momento álgido. Nos pusieron unos delantales enormes, dejaron los bols llenos de fideos delante de nosotros, y nos recomendaron que no apoyásemos los brazos en la barra. Un tanto inquietos, vimos cómo el hombre serio agarró una olla que llevaba un tiempo en los fogones, la acercó a los cuencos de ramen, y dejó caer aceite hirviendo en su interior. Aquello desprendía 2000 grados como mínimo 😂.

¡A apenas un metro de distancia de nuestras caras, apareció una llamarada enorme! Fue una pasada. Aquí abajo tenéis un vídeo, no tiene desperdicio 😂.

 

La experiencia estuvo muy bien, y aunque hemos probado ramen mucho mejores, el espectáculo merece la pena. Gastronómicamente hablando, el precio es un tanto elevado. Por último, si os apasiona el ramen, desde esta página web podéis realizar una reserva para el Ramen Factory, donde aprenderéis a elaborar el auténtico ramen. Con el estómago lleno y bien calentito, nos volvimos a subir a las bicis para dirigirnos a nuestro siguiente destino, el Castillo Nijo.

5. Viajamos al pasado en el Castillo Nijo.

En la entrada este del castillo hay un aparcamiento para bicicletas donde las dejamos por 200 ¥ cada una. La mayoría de los “parkings” son gratuitos salvo en los lugares muy turísticos donde se suelen aglomerar muchos de estos vehículos.

castillo-nijo-palacio-ninomaru-2
Castillo Nijo

atencion


¡Cuidado! ¡No dejéis las bicis en cualquier lado! Unos camioncitos suelen patrullar las calles para recoger las bicicletas que se encuentren mal estacionadas y llevarlas al retén, y en tal caso, tendréis que ir a por ellas y pagar una multa.


 

orangepassport en el Castillo Nijo.
Vistas al Palacio Honmaru desde la muralla del Castillo Nijo.

La entrada al fabuloso castillo son 600 ¥ por persona y está abierto de 09:00h a 17:00h, aunque la última entrada es a las 16:00. Una vez dentro del recinto, nos quedamos maravillados con la puerta Karamon. Al atravesar este enorme pórtico repleto de detalles y de ornamentos dorados, nos topamos con el Palacio Ninomaru. Nos encantaron la decoración de sus tejados y el contraste de sus blancos muros con las vigas de madera.

Karamon Gate, Nijo-jo.
La puerta Karamon.
Palacio Ninomaru en el Castillo Nijo.
El Palacio Ninomaru.

Otra cosa que también nos gustó fue la integración con la naturaleza, ya que mirásemos donde mirásemos, siempre veíamos árboles, arbustos y todo tipo de vegetación. Y qué decir del jardín de Ninomaru. Es impresionante. Cuenta con un magnífico estanque con tres islitas, y si te despistas, al mirarlo puedes llegar a perder la noción del tiempo. Seguimos nuestro recorrido por el recinto y llegamos al Palacio de Honmaru. Otra belleza arquitectónica al más puro estilo nipón.

Palacio Honamru en el Castillo Nijo.
Palacio Honmaru.
Palacio Honmaru y árboles japoneses.
El Palacio Honmaru, desde otro ángulo.

Y para terminar, nos adentramos en el jardín Seiryu-en, donde contemplamos las infinitas piedras meticulosamente colocadas. Solo tenemos buenos recuerdos de este lugar, y os aconsejamos muchisimo que no os lo perdais.

Jardín Seiryu-en en el Castillo Nijo.
En la zona norte del Castillo de Nijo, nos encontramos con el impresionante jardín Seiryu-en.
Seiryu-en del Castillo Nijo, un jardín zen.
Jardín de piedras zen en el Seiryu-en.

Tras un largo día pedaleando, nos pusimos en marcha hacia el alojamiento, donde nos esperaba nuestra primera experiencia con un ofuro, el “ritual” de baño japonés.

6. Ofuro, el baño japonés.

Ya sabéis que una buena ducha al llegar a casa después de un día de trabajo, de una larga caminata durante la visita a alguna ciudad o de una actividad física, es de lo mejorcito que hay, ¿verdad? Pues en Japón lo han llevado al siguiente nivel.

Si alguna vez habéis visto Shin-chan o Doraemon en vuestra infancia, recordaréis que los personajes solían pasar mucho tiempo en la bañera. Y es que el ofuro es justamente eso. Sí, una bañera. Es un tanto diferente de las que conocemos los occidentales, puesto que son mucho más profundas que la que tenemos en casa. Además, no se utilizan de la misma manera.

ofuro-kyoto
Ofuro en nuestro alojamiento

Normalmente, en la casa de una familia japonesa, el agua de la bañera se utiliza durante varios días. Tranquilos, no penséis que se reutiliza el agua sucia, ya que el agua se mantiene limpia. “¿Utilizan algún tipo de producto químico para mantenerla limpia, como en una piscina?”, estaréis pensando. Tampoco, es agua sin más. El truco está en entrar al ofuro limpio, habiéndonos enjabonado y enjuagado anteriormente. Y para ello, los baños japoneses suelen disponer de un grifo fuera de la bañera y de un taburetito para que sea más cómodo asearse. “¿Y no se enfría el agua de un día para el otro?”.

No os preocupéis, que estos japoneses piensan en todo. El ofuro tiene un sistema de calefacción que mantiene el agua templada en todo momento, como si fuese una olla. Por lo que, mientras nos enjabonamos, le podemos decir al ofuro que caliente un poquito más el agua subiendo la temperatura. Una vez aseados, el agua estará con la temperatura adecuada para disfrutar del baño. Y eso fue lo que hicimos todas las noches que pasamos en Kioto, y os aseguramos que al día siguiente estábamos como nuevos.

kioto-ofuro
Ofuro japonés

Si por algún motivo vuestro alojamiento no dispone de ofuro, siempre podéis acudir a un sento, o baño público, en los alrededores de donde estéis alojados. Es una de las experiencias más típicas que podréis vivir en Japón y no os podéis ir del país sin probarlo.

castillo-nijo-palacio-honmaru
Castillo Nijo

Nos preparamos para el día siguiente, visita al norte de Kioto: bosque de bambú, templo dorado, jardín zen de piedras, …

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