One New Change la azotea gratuita con vistas a St Paul’s
Mirador en el One New Change: vistas únicas a St Paul’s y acceso gratuito En pleno corazón de la City hay un edificio que puede pasar desapercibido si no conoces…

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– Puntúa este artículoHay lugares que consiguen enamorarte desde el primer instante y uno de ellos es, sin duda, la National Gallery. Este museo, que parece observar la ciudad desde lo alto de las escaleras de Trafalgar Square, es uno de las paradas obligadas para los amantes del arte en la capital británica. ¡Esta es nuestra guía para visitar la National Gallery de Londres en 2026!
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Aquí no hacen falta grandes discursos ni guías expertas para disfrutar. Basta con dejarse llevar. En pocos pasos, puedes pasar del renacimiento italiano a autorretratos y bodegones de algunos de los artistas más importantes de la historia, como Rafael, Van Gogh, Rembrandt o el mismísimo Leonardo da Vinci.
Además, como la entrada es gratuita, puedes visitar la galería a tu ritmo, sin prisas ni agobios. Para quien va de viaje a Londres con ganas de descubrir lo mejor de su cultura, la National Gallery es una parada imprescindible que nunca decepciona.
Y para ayudar aún más también tenemos una guía completa sobre el British Museum (Museo Británico) y el Natural History Museum (el Museo de Historia Natural), ambos muy importantes en la capital.

A diferencia de otros grandes museos de Londres, como el Museo Británico o el Museo de Historia Natural, fundados gracias a gigantescas donaciones, los orígenes de la National Gallery resultaron algo más modestos.
En realidad, la idea de fundar una galería nacional flotaba en el ambiente. En el siglo XVIII, en plena Ilustración, otros países europeos ya habían inaugurado importantes exposiciones públicas (tales como el museo del Louvre o la galería Uffizi). En UK, la presión de artistas e intelectuales propició que, en 1824 el Gobierno adquiriese 38 pinturas procedentes de la colección privada del británico John Julius Angerstein. Entre ellas figuraban obras de Rafael, Van Dyck, Rembrandt o Rubens. La compra, por 57.000 libras, fue posible gracias a un inesperado pago del gobierno austríaco como saldo de una antigua deuda de guerra.

El éxito fue inmediato y la casa Angerstein se quedó pequeña enseguida. Además, dos años después de la inauguración se recibieron otras 35 obras. Tampoco ayudó la comparación con el Louvre, que suponía una vergüenza nacional para los ingleses. Y, para rizar el rizo, el 100 de Pall Mall se hundió. ¡Cómo lo lees! Esto obligó a trasladar la exposición al 105 de la misma calle, si bien esta segunda ubicación tampoco convencía a nadie.
Finalmente, en 1832 se iniciaron las obras de la actual ubicación en lo que antes era la mitad norte de las antiguas caballerizas reales de Charing Cross (la mitad sur es lo que ahora es Trafalgar Square). Este nuevo emplazamiento estaba en pleno centro y resultaba fácilmente accesible para todas las clases sociales del Londres de la época.


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El acceso a la National Gallery se realiza por el ala Sainsbury, ubicada en Trafalgar Square. Nada más atravesar la entrada, encontrarás la Annenberg Court, un amplio vestíbulo que es el centro neurálgico de la planta baja. Aquí se hallan el mostrador principal con información, el ropero, la tienda de recuerdos, dos restaurantes, aseos y las escaleras y ascensores que conducen a las salas de exposición del nivel 2, en donde comienza el recorrido. En este nivel encontrarás cinco zonas que se corresponden con diferentes épocas de la historia de la pintura, cada una marcada con un color: naranja, granate, violeta, turquesa y verde.

Si lo que deseas es realizar tu visita a la National Gallery por orden cronológico, te recomendamos que empieces por el ala Sainsbury. Esta zona comprende las salas 51 a 66 y está dedicada al arte medieval y del Renacimiento temprano. En ella podrás observar la evolución de la pintura europea entre los siglos XIII y mediados del XVI. Las primeras salas ofrecen una introducción al contexto artístico de la época, mientras que las siguientes exploran las distintas tendencias del arte europeo del momento, organizadas por escuelas y países. Así, podrás sumergirte de lleno en la minuciosidad del arte flamenco, la riqueza cromática de las pinturas italianas o la expresividad de los pintores alemanes. También encontrarás salas dedicadas a temas concretos, como el uso del oro en la pintura religiosa o la sala monográfica dedicada a Piero della Francesca.


Entre las salas 2 y 14 encontrarás toda la belleza del Renacimiento, con obras que te trasladarán al esplendor de Florencia y Roma, pasando por la elegancia y serenidad de la escuela veneciana. Aquí se encuentran algunas de las grandes pinturas de Rafael, Tiziano o Veronés. Se trata de un recorrido lleno de color y equilibrio que refleja el arte, el poder y la vida cortesana de la época.


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Las salas 15 a 29 constituyen un apasionante viaje al siglo XVII y comienzos del XVIII, un momento en el que el arte europeo se llena de teatralidad, contrastes y mucha, mucha intensidad. En estas salas encontrarás retratos de reyes y nobles, escenas bíblicas de gran dramatismo, bodegones llenos de detalles y piezas de contenido mitológico en donde héroes y mortales comparten lienzos y leyendas.


Las salas 33 a 37 te conducirán de la alegría del Rococó a la intensidad del Romanticismo en la transición del siglo XVIII al XIX. Podrás contemplar el arte veneciano tardío o el característico estilo de la pintura británica de la segunda mitad del XVIII, recorriendo retratos y paisajes teñidos de luz suave y tonos pastel para, poco a poco, internarte en la misteriosa e intensa atmósfera romántica, caracterizada por la libertad y la fuerza de naturaleza salvaje y de las grandes pasiones.


Esta zona abarca de las salas 41 a la 46 y reúne variadas pinturas posteriores al año 1800, pertenecientes al impresionismo, postimpresionismo y principios del siglo XX. Aquí encontrarás a Monet, Cézanne, Van Gogh o Gauguin y pasearás entre paisajes naturales y escenas urbanas que rompen con el estilo anterior para ofrecer composiciones innovadoras, caracterizadas por las pinceladas sueltas y la representación fugaz del momento, propia del impresionismo.


…no está claro que haya sido el mismo van Gogh el que se cortó su oreja? Algunos historiadores afirman que fue precisamente su colega Paul Gaugin quien se la cortó durante una fuerte discusión.
Además de las ya mencionadas arriba como imprescindibles estas son obras que me gustan especialmente y que están en la National Gallery:



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Y ahora, es vuestro turno. ¿Creéis que nos ha faltado algún cuadro importante por mencionar? ¿Cuáles son vuestros favoritos? ¿Incluiríais la visita a esta pinacoteca en vuestro viaje a Londres? Dejadnos vuestros comentarios por aquí abajo para que podamos conocernos un poquito más. ¡Los leemos siempre!