¿Sabías que...?
Por 1€ de hoy, hace una década hubieras conseguido entre un 30 y un 40% menos de yenes. Habrías obtenido unos 130-140 yenes.

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– Puntúa este artículoEl turismo en Japón ha cambiado y eso se nota en el bolsillo. Entre la subida de precios en algunas atracciones y el fin de la exención de impuestos directos en las tiendas, cada vez es más necesario mirar cada céntimo. Por eso conviene tener claros algunos trucos sobre cómo ahorrar en Japón en 2026. Por suerte, aunque algunas cosas hayan subido, el euro sigue fuerte frente al yen, así que la cosa no es tan mala como parece y tu cartera todavía puede sobrevivir al viaje.
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Así que, si tienes en mente un viaje a Japón, este artículo puede ser tu guía. Vamos a intentar abaratar el viaje en situaciones tan cotidianas como comer, el transporte, el alojamiento o los souvenirs que seguro querrás comprar. Con una buena planificación y algunos tips actualizados, verás que este país es mucho más asequible de lo que podemos pensar de primeras.


Guía con todo lo que necesitas saber para que tu viaje a Japón sea perfecto. Itinerario completo, dónde alojarte, costumbres que debes conocer, qué necesitas preparar antes de tu viaje y cientos de recomendaciones de restaurantes, cafeterías, tiendas…
Antes de hablar de trucos y estrategias para ahorrar, hay un hecho que lo condiciona todo y que conviene tener claro desde el principio. El yen lleva años en una situación de debilidad frente a las principales divisas occidentales y eso tiene un impacto directo y muy favorable en el bolsillo del viajero europeo. ¡Pero tampoco penséis en lanzaros a comprar como locos 😅!
Actualmente, 1€ equivale a unos 185 yenes. Por poneros un ejemplo, un ramen que cuesta 1.000 yenes equivale a poco más de 5 euros. Esto convierte a Japón en uno de los países del “primer mundo” más asequibles para el viajero europeo.
Por 1€ de hoy, hace una década hubieras conseguido entre un 30 y un 40% menos de yenes. Habrías obtenido unos 130-140 yenes.
Uno de los mayores errores al planificar un viaje es centrarse únicamente en el precio del billete de avión. Como veremos, el aeropuerto al que vuelas y cómo estructuras tu itinerario pueden marcar una diferencia mucho mayor en el presupuesto final que los 50 o 100 euros que puedas ahorrar utilizando comparadores de vuelos.

En Japón existen tres grandes aeropuertos que actúan como puertas de entrada internacionales al país: Haneda y Narita en Tokio y Kansai en Osaka. Volar a uno u otro puede suponer un ahorro real que no siempre viene del propio precio del billete. Por eso, te aconsejo que busques diferentes combinaciones de vuelos ida-vuelta.
En Tokio, Narita suele concentrar más vuelos internacionales y más competencia entre aerolíneas, lo que puede traducirse en tarifas algo más bajas. Haneda, en cambio, está mucho más cerca del centro de Tokio (a unos 20-30 minutos) y, por lo tanto, con un coste de traslado notablemente inferior. Revisa nuestro post sobre los aeropuertos de Japón para conocer más detalles.

Este es uno de los consejos más prácticos y menos habituales en los blogs de viajes a Japón. Lo más normal es comprar los billetes de ida y vuelta al mismo tiempo, por lo que la ruta más común es circular: llegamos a Tokio, recorremos el país y volvemos a Tokio para el vuelo de regreso. El problema es que ese último trayecto, por lo general desde Osaka o Kioto, cuesta dinero y tiempo.
La alternativa es plantear un itinerario lineal: ida a Tokio y vuelta desde Osaka (o al revés). Así, en lugar de pagar un shinkansen de vuelta a Tokio para coger el vuelo, simplemente terminas el viaje en Kansai. El ahorro en transporte (para dos personas) puede superar fácilmente los 100 o 150 euros (y las 2h30-3h que dura el trayecto).

La conclusión de todo lo anterior es tan sencilla como importante. El precio del billete de avión no es un dato relevante por sí solo. Lo que hay que calcular es el coste total de los desplazamientos desde que sales de casa hasta que regresas a ella.
Aunque un vuelo a Narita sea 50 euros más barato que uno a Haneda, acabará siendo más caro si tienes que pagar el Narita Express para ir y volver, que ronda los 30€ por trayecto y persona. Del mismo modo, un trayecto lineal puede ahorrarte un traslado interno en shinkansen valorado en unos 80€.
Antes de confirmar cualquier reserva, suma siempre el precio del vuelo + traslado desde el aeropuerto + los viajes internos. Ese número es el que realmente define cuál es la opción más barata.


Relájate, disfruta y sobre todo, no cargues con el equipaje. Contrata el servicio privado de transfer: la opción más rápida y cómoda
Existe mucha desinformación circulando sobre este tema, así que conviene aclararlo.
Japón introdujo en enero de 2019 una tasa de salida internacional de 1.000 yenes por persona, que está incluida en el precio del billete de avión o ferry, sin necesidad de pagar nada extra en el aeropuerto. Esto ni es algo nuevo ni es exclusivo para turistas. Afecta a prácticamente todas las personas que abandonan el país, incluidos los propios japoneses. Con algunas excepciones como los menores de dos años o los pasajeros en tránsito inferior a 24 horas.
Lo que sí es una novedad confirmada es que, a partir del 1 de julio de 2026, la tasa sube de 1.000 a 3.000 yenes por persona, es decir, unos 16 euros al tipo de cambio actual. No es un importe que vaya a arruinar ningún presupuesto, pero sí es un dato a tener en cuenta, especialmente si se viaja en familia.

Elegir bien las fechas del viaje es, junto con el vuelo, la decisión que más impacto tiene en el presupuesto total. No solo por el precio de los billetes de avión, sino porque en temporada alta todo sube.

Hay dos momentos muy concretos que disparan los precios de forma especialmente notable:

Además, en verano, julio y agosto son meses de calor y humedad extremos y con precios elevados por coincidir con las vacaciones escolares occidentales. Por si fuera poco, el período de Obon (mediados de agosto) genera una dinámica similar a la Golden Week dentro del país.

El otoño tardío (noviembre y primera quincena de diciembre) es posiblemente la mejor combinación entre precio y clima. El momiji (el follaje otoñal) atraen menos turismo masivo que el hanami (la floración del cerezo) y los precios son significativamente más bajos.
El invierno (enero y febrero, excluyendo las fiestas de año nuevo japonés, que van del 1 al 3 de enero) es la temporada más económica del año. Hace frío, aunque muchas zonas del centro y sur del país son perfectamente visitables y los precios de vuelos y alojamiento están en sus mínimos anuales.

Con tantas variables en juego planificar bien las fechas de un viaje a Japón puede volverse abrumador. Si no quieres perder horas investigando o arriesgarte a cometer errores de novato que salgan caros, te ofrezco mis asesorías de viaje personalizadas para ayudarte a diseñar tu itinerario desde cero con consejos sobre fechas, presupuesto, alojamiento, transporte y todo lo que necesitas tener claro antes de subirte al avión.

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Una de las grandes ventajas de Japón como destino es la enorme variedad de opciones de alojamiento que ofrece. La oferta va desde los icónicos hoteles cápsula, la alternativa más económica (aunque no los hemos probado ya que no es la experiencia de viaje que solemos buscar), hasta ryokanes de lujo con onsen privado, pasando por hoteles y apartamentos de alquiler vacacional. Hay opciones para prácticamente todos los presupuestos y saber elegir puede permitir ahorrar significativamente sin renunciar a la comodidad.

Uno de los grandes dilemas al reservar alojamiento en Japón (y casi en cualquier sitio) es elegir entre quedarse en el centro de la ciudad o buscar opciones más económicas en zonas menos turísticas, pero más alejadas. En cuanto a las comunicaciones no hay demasiado problema, porque el transporte público japonés es tan eficiente que vivir algo más alejado del centro no tiene por qué ser un problema real, siempre que el alojamiento esté bien conectado con la red de metro o tren.

Sin embargo, lo que sí hay que calcular es, precisamente, el coste de ese transporte adicional. Un alojamiento 20 euros más barato por noche puede dejar de serlo si implica pagar dos trayectos de metro extra al día durante una semana. Barrios como Akihabara en Tokio, por ejemplo, ofrecen una ubicación excelente, buena conectividad y precios de alojamiento más asequibles que zonas como Shinjuku o Ginza, sin renunciar a nada esencial.
Échales un vistazo a nuestros artículos con las mejores zonas dónde alojarse en cada ciudad según tu presupuesto e itinerario:

Varias ciudades japonesas aplican tasas turísticas por noche que no siempre aparecen reflejadas en el precio inicial de la reserva.
Desde el 1 de marzo de 2026, Kioto aplica una revisión de su tasa de alojamiento: la cantidad va desde 200 yenes por persona y noche en los alojamientos más económicos hasta 10.000 yenes por persona y noche para estancias de 100.000 yenes o más. La tasa no es nueva: se empezó a cobrar en 2018, pero las tarifas se actualizaron en 2026.
En Tokio, la tasa es de 100 yenes por noche para estancias entre 10.000 y 15.000 yenes, y de 200 yenes para estancias de 15.000 yenes o más.
Y en Osaka oscila entre 100 y 300 yenes según el precio por noche.
Son importes que en la mayoría de casos no suponen un gasto significativo, pero conviene conocerlos para no llevarse sorpresas al hacer el check-out, especialmente en Kioto si optamos por un alojamiento de gama media o alta.

Moverse por Japón es una experiencia en sí misma, pero también uno de los aspectos que más peso tiene en el presupuesto total del viaje. Te explico las opciones más populares:

El JR Pass es probablemente el tema que más dudas genera entre quienes planifican un viaje a Japón. ¡Y con razón! Desde que a finales de 2023 el precio del JR Pass subió considerablemente, los viajeros suelen tener dudas sobre si realmente merece la pena o no el Japan Rail Pass económicamente. Y la respuesta más sincera es que depende exclusivamente de tu itinerario y del número de días y/o viajes que realices.
El JR Pass estándar de 7 días cuesta 286 euros (casi 53.000 yenes). Con ese precio sobre la mesa, para los itinerarios estándar que solo incluyen Tokio y Kioto, comprar billetes individuales resulta la opción más inteligente. A menos que planees realizar trayectos mucho más lejanos, por ejemplo, añadiendo Hiroshima o Hokkaido.

Tengo que confesar que en las asesorías de viaje a Japón que realizamos, solo alrededor de un 10% de los casos el JR Pass resulta realmente rentable para el viajero. El resto de las veces, la combinación de billetes individuales y pases regionales sale más económica. Esto suele ser así porque el viaje a Japón más habitual es entre Tokio, Kioto y Osaka en un periodo de unos 15 días, por lo que tendríamos que comprar el pase de 14 días, incrementando el precio del mismo a unos 459 euros.

Si tu ruta se concentra en una zona concreta de Japón, los pases regionales son una alternativa mucho más económica que el JR Pass nacional. Por ejemplo, el Sanyo San’in Pass cuesta 125 euros y da acceso durante 7 días a todos los trenes entre Hakata y Tsuruga, permitiendo moverse entre Kioto, Osaka, Nara, Kobe, Himeji, Hiroshima y Miyajima de forma ilimitada. Para viajeros que se centren en la región de Kansai, esta opción bate claramente al JR Pass nacional en precio.

Japón tiene una red de aerolíneas de bajo coste internas que muy poca gente considera al planificar el viaje, y que en determinadas rutas compensan incluso más que el shinkansen tanto en precio como en tiempo.
Compañías low-cost como Peach Aviation o Jetstar Japan conectan ciudades como Tokio, Osaka, Sapporo o Fukuoka. Si se reserva con antelación y se viaja ligero, pueden salir más económicas que otras alternativas, aunque conviene revisar bien las condiciones de equipaje, cambios y horarios antes de comprar.
Si tienes la intención de incluir destinos alejados vale la pena comparar el coste del vuelo doméstico antes de asumir que el tren es la única opción.


No es recomendable llevar efectivo a Londres, es una ciudad donde absolutamente todo se paga con tarjeta (hasta los puestos de comida callejera). Te recomiendo que te saques esta tarjeta monedero gratuita para pagar sin comisión en el país (sólo tienes que ir recargándola). ¡Ahorra en tu viaje!
Para moverse dentro de las ciudades, el metro es la opción más eficiente con diferencia. Los autobuses urbanos, aunque existen, son más lentos, más difíciles de gestionar para quien no lee japonés y menos predecibles en horarios. El metro japonés, en cambio, es puntual, limpio, bien señalizado en inglés y cubre prácticamente todos los puntos de interés turístico de ciudades como Tokio u Osaka. Ten en cuenta, además, que Tokio es gigantesco, por lo que los autobuses resultan demasiado lentos.

La herramienta imprescindible para usar el metro es la tarjeta IC, ya sea Suica o Pasmo en Tokio, o ICOCA en la región de Kansai. El metro de Tokio y la mayoría de los autobuses urbanos de Kioto no están incluidos en el JR Pass y requieren pago por separado, por lo que tener una tarjeta IC activa es prácticamente obligatorio. La ventaja adicional es que estas tarjetas también sirven para pagar en tiendas, máquinas expendedoras y konbinis, lo que las convierte en el método de pago más cómodo para el día a día.
Además, en ciudades como Kioto, la bicicleta es una opción de transporte que merece mención, aunque no tanto por el ahorro económico sino por lo que aporta a la experiencia. Es una ciudad relativamente llana y la dispersión de templos y jardines la convierten en una ciudad que se disfruta mucho sobre dos ruedas. El alquiler diario ronda los 1.000 yenes, pero si llevas el itinerario bien planificado, la bicicleta no es solo una herramienta de ahorro, sino también una forma de viajar diferente.

La gastronomía es uno de los grandes placeres de viajar a Japón (incluso es el motivo por el que muchos viajan a este país) y también una de las sorpresas más agradables para el viajero porque se puede comer extraordinariamente bien sin necesidad de gastar mucho. Eso sí, como en todo, hay diferentes opciones, dependiendo de lo que busques en cada momento del día.

La opción más económica para comer caliente en cualquier momento del día son las cadenas donburi. Yoshinoya, Matsuya y Sukiya son los tres grandes, presentes en prácticamente cualquier ciudad. En ellos puedes probar platos sencillos como boles de arroz con carne, huevo o verduras por precios que rondan los 500-700 yenes (2,7-3,8€).
No son restaurantes “especiales” ni sitios a los que irías buscando una experiencia gastronómica memorable, pero sí son restaurantes en toda regla: rápidos, baratos y muy prácticos. Funcionan un poco como el fast food japonés de diario, con platos calientes, raciones generosas y servicio ágil. Son perfectos para esos momentos en los que queréis comer bien sin perder mucho tiempo entre una visita y otra.

Uno de los elementos más característicos de la restauración japonesa son los restaurantes que utilizan una máquina expendedora de tickets en la entrada, llamada shokken-ki. El funcionamiento es sencillo: antes de sentarte, eliges tu plato en la máquina, pagas, recibes un ticket y lo entregas al cocinero. Sin camarero, sin carta, sin esperas innecesarias.
Este sistema es especialmente habitual en restaurantes de ramen, udon y soba. En estos locales es posible comer un bol generoso y sabroso por menos de 1.000 yenes (5,4€).
Las máquinas suelen tener las fotos de los platos y cada vez más tienen opción en varios idiomas, por lo que esta barrera ya no es excusa para no probarlos.

Al mediodía, la mejor relación calidad-precio en un restaurante convencional es el teishoku, el equivalente japonés al menú del día. Suele incluir un plato principal, arroz, sopa de miso y, en ocasiones, algún acompañamiento adicional, todo por un precio que rara vez supera los 1.000-1.200 yenes (5,4-6,5€). Es la opción que permite sentarse en un restaurante de verdad, con una comida completa y equilibrada, sin pagar lo que costaría pedir los mismos platos por separado.
Una pequeña ventaja adicional que conviene conocer es que muchos restaurantes en Japón sirven agua y té verde de forma gratuita e ilimitada. No es algo que vaya a marcar la diferencia en el presupuesto total del viaje, pero sí es un detalle que ayuda a no gastar en bebidas durante las comidas.

Los famosos konbinis se han ganado fama mundial. Su oferta de comida preparada es sorprendentemente buena: onigiris, sándwiches, bentos, sopas, incluso pasta caliente preparada al momento.
Son perfectos para, por ejemplo, un desayuno rápido, un tentempié entre visitas o una cena de emergencia cuando no apetece buscar restaurante.
El precio es razonable en términos absolutos, pero hay que tener en cuenta que en los últimos años los konbinis han subido bastante sus precios. Siguen siendo una opción cómoda y a buen precio para lo que ofrecen, pero si el objetivo es ahorrar de verdad, el supermercado es una alternativa claramente mejor.

Los supermercados japoneses son uno de los secretos para ahorrar en tu viaje. Incluso a precio normal, su oferta de comida preparada, ensaladas, bentos y onigiris están notablemente mejor de precio que los konbinis, con una calidad similar o mejor. Son la opción ideal para una cena en el hotel o para preparar un picnic al día siguiente antes de una excursión.
Y si se puede ir a partir de las 20:00, mejor todavía. A esa hora, supermercados como Life o AEON empiezan a colocar etiquetas de descuento sobre los productos de comida preparada próximos a su fecha de consumo, con rebajas que pueden llegar al 50%. No es algo garantizado ni siempre disponible en todos los productos, pero quien coincide con ese momento en el supermercado puede cenar estupendamente por muy poco dinero.

Un consejo que parece obvio pero que muchos viajeros ignoran. Los restaurantes de cocina internacional situados en las zonas más turísticas de Tokio, Kioto u Osaka suelen ser significativamente más caros que sus equivalentes en Europa y la calidad casi nunca justifica el precio. Podríamos decir que es el peaje del turista cansado: cómodo, sí; barato y memorable, no tanto.
En un país donde por 1.000 yenes puedes comer un ramen elaborado con caldo de horas, pagar el doble (o más) por una pizza mediocre en Shinjuku es, sencillamente, una mala idea.


Para consultar por ejemplo Google Maps y ver hacia dónde dirigirte o estar conectado/a con amigos o familiares necesitas tener internet en el móvil. ¡Así el viaje será mucho más fácil! Nosotros recomendamos Holafly, es super fácil, una eSim que descargas en tu teléfono y cuando aterrices ya estarás conectado con internet ilimitado. Puedes elegir Londres, Japón o incluso todo Europa si haces un viaje por varios países (Holafly incluye Londres en su chip europeo). Reserva aquí con descuento
El tópico de que Japón es un país exclusivamente de efectivo está quedando obsoleto, al menos en las grandes ciudades. Tokio, Osaka o Kioto han avanzado mucho en la aceptación de tarjeta y en la mayoría de supermercados, grandes almacenes, cadenas de restaurantes y tiendas es perfectamente posible pagar con tarjeta o incluso con el móvil.
Dicho esto, el efectivo sigue siendo una de las costumbres sociales en Japón más arraigadas, por lo que es imprescindible en ciertos casos. En pequeñas tiendas locales y cafeterías, restaurantes tradicionales y prácticamente cualquier establecimiento en zonas rurales todavía funcionan sólo en metálico. Llevar siempre algo de efectivo encima no es una opción, es una necesidad. Pero…

En el caso de España la recomendación es clara: lleva una cantidad pequeña por si acaso, pero retira la mayor parte del efectivo directamente en cajeros japoneses.
Viajar con grandes cantidades de dinero en efectivo no tiene sentido ni desde el punto de vista de la seguridad ni del tipo de cambio, que en los cajeros locales suele ser más favorable que en las casas de cambio europeas. Los cajeros de 7-Eleven son los que más os recomiendo ya que aceptan la mayoría de tarjetas sin problemas y el proceso está disponible en inglés.

No obstante, para evitar las comisiones habituales por pagar en otra divisa, lo más recomendable es viajar con una tarjeta pensada para usar en el extranjero. Yo suelo recomendar N26 porque permite pagar con tarjeta fuera de la eurozona sin comisiones adicionales por cambio de divisa y aplica el tipo de cambio de Mastercard.
Eso sí, conviene distinguir entre pagar con tarjeta y sacar efectivo: las retiradas en moneda extranjera solo son gratuitas con algunos planes, como N26 Go o Metal; con el plan estándar se aplica una comisión del 1,7 %, y algunos cajeros pueden cobrar su propia tarifa.


¿Sabías que en Japón es costumbre pagar en efectivo? Consigue el mejor tipo de cambio en España.
Las compras forman parte de la experiencia del viaje. ¡Sobre todo si es tu primer viaje a Japón! Desde souvenirs frikis a precios ridículos, pasando por objetos tradicionales, hasta ropa de calidad notablemente más barata que en España, incluso gastando dinero se puede “ahorrar”.

Para los souvenirs y caprichos del día a día, las tiendas de 100 yenes como Daiso, Seria o Can★Do son la mejor opción. En ellas vas a encontrar productos con un diseño cuidado que en Europa costarían notablemente más. Para compras más variadas, Don Quijote, abierto hasta altas horas o las 24 horas en muchas ubicaciones, combina souvenirs, cosmética, electrónica y alimentación en un mismo espacio, y a precios bastante competitivos. Y para quien quiera aprovechar los precios locales en ropa, cadenas como Uniqlo o GU son significativamente más baratas en Japón que en sus tiendas europeas.
Cualquier turista extranjero puede beneficiarse del sistema tax-free en Japón, que permite recuperar el impuesto de consumo del 10% en compras que superen los 5.000 yenes en una misma tienda y día. Es un ahorro real y directo que conviene aprovechar, especialmente en compras de electrónica, ropa o cosmética.
Sin embargo, hay un cambio importante que afecta a quienes viajen a partir del 1 de noviembre de 2026, confirmado oficialmente por la Japan Tourism Agency y la National Tax Agency japonesa. Hasta el 31 de octubre de 2026 funciona el sistema actual: el impuesto se descuenta directamente en caja al presentar el pasaporte, pagando únicamente el precio sin impuestos. Pero a partir del 1 de noviembre, el sistema cambia completamente: el turista pagará el precio completo con impuestos incluidos en la tienda y recuperará el importe en el aeropuerto antes de embarcar.

No obstante, hay una serie de requisitos que tienes que conocer:
Pero, ¿qué ocurre si se te olvida reclamar el reembolso en el aeropuerto antes de salir? En ese caso el dinero se pierde, ya que no existe ninguna vía de reclamación posterior. Vale la pena, por tanto, dedicar unos minutos en el aeropuerto antes de embarcar para completar el trámite.

Tener conexión en Japón es prácticamente imprescindible: los mapas, los horarios de trenes, los traductores en tiempo real y las aplicaciones de navegación se convierten en herramientas de uso constante durante el viaje. La buena noticia es que conectarse allí es sencillo y económico.
La opción más cómoda hoy en día (y la que os recomiendo) es la eSIM, que se contrata y activa antes de salir de vuestro país de origen. Para mí la mejor opción para contratarla es con Holafly, que suele ofrecer tarifas con datos ilimitados y una activación súper sencilla.


Con un seguro de viaje te evitas problemas, tienes línea de atención al cliente 24 horas en español y en el caso de que lo necesites ellos se encargan de todo. ¡Te buscan hasta la clínica a la que tienes que ir! Reserva aquí tu seguro con descuento.
Por otro lado, a lo largo de este artículo hemos visto unas cuantas formas de reducir el gasto en Japón. El seguro de viaje no es una de ellas. Japón es un destino seguro, pero una urgencia médica, una cancelación de vuelo o la pérdida del equipaje pueden sucederle a cualquiera. Os recomiendo encarecidamente contar con una cobertura adecuada. Nosotros llevamos años colaborando con IATI Seguros, que ofrece pólizas específicas para viajes a Japón con coberturas adaptadas a las necesidades de cada viajero.
Creo que hemos tocado todos o casi todos los palos de la baraja y que, sabiendo esto, podemos ahorrar mucho en nuestro viaje. Sin embargo, estoy convencido de que todos tenemos nuestros tips para intentar que un viaje soñado y, sobre todo, esperado, no se convierta en un dolor para nuestros bolsillos. Por eso, os animamos a que compartáis vuestros trucos para viajar disfrutando al máximo y gastando lo mínimo dejando un comentario en el artículo aquí abajo ↓ ¡Gracias!
¿Es Japón un destino caro para el viajero europeo en 2026?
No tanto como parece. Con el euro cotizando alrededor de los 185 yenes, Japón es actualmente uno de los destinos del primer mundo más asequibles para el viajero europeo. Un ramen cuesta poco más de 5 euros y una comida completa en un restaurante local puede salir por menos de 10 euros.
¿Cuándo es mejor viajar a Japón para ahorrar?
Las temporadas más económicas son el otoño tardío (noviembre y primera quincena de diciembre) y el invierno (enero y febrero, excluyendo el Año Nuevo japonés). Conviene evitar la floración de los cerezos en abril, la Golden Week de finales de abril a principios de mayo y el período de Obon en agosto, cuando los precios de vuelos y alojamiento se disparan.
¿Merece la pena comprar el JR Pass?
Depende del itinerario. Para la ruta más habitual entre Tokio, Kioto y Osaka, en la mayoría de casos no sale rentable. La combinación de billetes individuales y pases regionales suele ser más económica. Solo merece la pena si el itinerario incluye destinos alejados como Hiroshima o Hokkaido.
¿Es mejor pagar con tarjeta o en efectivo en Japón?
La situación es híbrida. En grandes ciudades, la tarjeta se acepta cada vez más, pero el efectivo sigue siendo imprescindible en restaurantes tradicionales, tiendas locales y zonas rurales. Lo más recomendable es llevar una pequeña cantidad de efectivo desde España y retirar el resto en cajeros japoneses, usando una tarjeta sin comisiones en el extranjero como N26.
¿Qué va a cambiar en el sistema tax-free de Japón en 2026?
A partir del 1 de noviembre de 2026, el sistema cambia completamente. Hasta esa fecha, el impuesto del 10% se descuenta directamente en caja al presentar el pasaporte. Desde noviembre, habrá que pagar el precio completo en tienda y reclamar el reembolso en el aeropuerto antes de embarcar. El mínimo de compra de 5.000 yenes se mantiene, pero desaparece la distinción entre categorías de productos y el requisito del envase precintado.